2. Aceites vegetales

Los aceites vegetales, como te imaginas y ya sabes, provienen de las plantas, ya sean semillas, tallos o flores.
Están compuestos de oxígeno, hidrógeno y carbono, insolubles en agua (hidrofóbicos) y, a diferencia que las grasas vegetales que suelen estar a temperatura ambiente en estado sólido, los aceites vegetales se presentan líquidos, ya que contienen una mayor cantidad de ácidos grasos insaturados. Los aceites vegetales también se utilizan como excipientes, ya sea mediante macerados o vehículo para principios activos liposolubles.

A continuación te dejo un listado de los aceites vegetales, incluyendo macerados/oleatos, más utilizados en cosmética natural y algunas de sus propiedades.

Aceite de ricino:

Ideal para mantener los labios hidratados, fortalecer el cabello, uñas y pestañas.

Anticaspa efectivo y reparador de puntas abiertas en el cabello.
Ideal para pieles secas y como desmaquillante de ojos, ya que elimina la suciedad y fortalece al mismo tiempo.

Aceite de jojoba:

Cera líquida con un potente efecto antioxidante, suaviza y calma la piel, previene estrías y aumenta la elasticidad de la piel.
Su uso capilar está muy extendido, ya que nutre, aporta brillo y volumen. Puedes hacer mascarillas prelavado con efectos notables en poco tiempo. Ayuda a regular la secreción sebácea tanto del cuero cabelludo como del cutis.

Aceite de onagra:

Potencia la regeneración celular, actúa como antienvejecimiento en pieles maduras y secas. Revitaliza y regenera las pieles con dermatitis o eccemas. Es un aceite que te recomiendo consumir también en perlas, ya que es precursor del buen estado de salud de la mujer. Ideal para dermatitis atópica y tratamiento local e intensivo para arrugas.

Tiende a enranciarse con facilidad.

Aceite de avellanas:

Se considera un aceite de tacto seco, ideal para piel grasa o mixta, aunque también para pieles secas, sensibles y maduras, dado que es excelente en la regulación de la secreción sebácea.
Se absorbe rápidamente sin obstruir los poros ni dejar sensación grasa.

Humecta y nutre.

Aceite de borraja:

Es uno de los aceites más ricos en ácido gamma-linolénico que ayuda a reforzar y activar el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Ideal para trastornos de circulación y cuperosis. Regenera la piel siendo ideal para problemas como dermatitis, piel atópica y eccemas. Aporta elasticidad y suaviza.

Aceite de albaricoque:

Ideal para piel fina y sensible, calma y reconstituye, suaviza y es muy utilizado en bebés.
Ideal para el contorno de ojos, se absorbe muy bien y es ligero.
Aporta volumen al cabello.

Aceite de pepita de uva:

Rico en ácidos grasos insaturados omega 3 y 6, antiinflamatorio, suavizante y reparador. Aporta una luz especial aplicado en el rostro, muy indicado para retrasar la aparición de arrugas o disminuir su apariencia.

Aceite de lino:

Alto contenido en ácidos grasos esenciales, contiene alfa linolénico (omega 3) ideal para tratar dermatitis, eccemas, psoriasis e incluso reacciones alérgicas. Tiene un efecto calmante a muy corto plazo.
Suaviza, regenera y nutre en profundidad. Aplicado en el cabello ayuda a fortalecer el bulbo piloso. Ideal para pieles con acné doloridas o con sarpullidos. Protector y regenerador tras la exposición solar.

Aceite de macadamia:

Protector y reparador, ideal para utilizar tras la exposición solar. Calma, regenera y reconforta. Aporta luminosidad, elasticidad.
Ideal para pieles sensibles o delicadas.

Aceite de neem:

Propiedades fungicidas, antiparasitarias, antiinflamatorio y muy utilizado en dentífricos. Tiene un olor característico y fuerte. Combate la caspa y fortalece el cabello. Es un gran repelente de pulgas, garrapatas y piojos. En agricultura ecológica se utiliza para repeler y prevenir plagas, siendo totalmente inocuo tras 48h de su uso en consumo oral. Trata el acné y los puntos negros, psoriasis, quemaduras, forúnculos…

Aceite de rosa mosqueta:

Potente regenerador de tejidos, minimiza la apariencia de las cicatrices. Nutritivo y reestructurante cutáneo, revitaliza y ayuda a aclarar las manchas de hiperpigmentación. Hidrata hasta las capas más profundas de la piel, ayudando a minimizar la apariencia de arrugas, estimulando la formación natural de elastina y colágeno.

Ideal para el contorno de ojos. Ayuda a reducir ojeras y bolsas. Es el antioxidante por excelencia.

Aceite de arroz:

Aceite muy suave, ideal para los más pequeños. Se absorbe con facilidad, suavizando y nutriendo la piel. Activa la renovación celular y con efecto blanqueante natural. Ideal para combatir el acné y es rico en vitamina E (antioxidante).

Aceite de oliva:

Es el jugo que se extrae de la aceituna cuando es prensada en frío. Está considerado como el aceite más saludable. Muy rico en ácido oleico, escualeno y vitamina E, que actúa como un antioxidante natural.

Aceite de almendras dulces:

Nutre, hidrata, calma las irritaciones. Apto para todo tipo de piel, pero de absorción lenta. Es un excelente aceite portador para aceites esenciales.

Aceite de argán:

Rico en ácidos grasos, vitamina E y antioxidantes. Repara tanto la piel como el cabello, reestructura y regenera de forma notable.
Ayuda a mejorar el acné, aporta luminosidad a la piel con el uso continuado. Ideal para pieles maduras y sensibles.

Aceite de aguacate:

Nutre y regenera la piel, es ideal para las pieles envejecidas, secas, escamosas, por dermatitis o psoriasis. Ideal para eliminar caspa y ayuda a combatir la caída del cabello.
Suavizante y con acción antiinflamatoria, muy útil en el contorno de ojos. Rico en vitaminas E y D que ayudan a estimular la formación natural de colágeno.

Aceite de coco:

Ideal para cuerpo y cabello, excelente como aceite portador y muy rico en ácido laúrico, el cual le confiere propiedades protectoras, tonificantes y suavizantes en piel.
Antibacteriano, muy utilizado para la higiene dental. Antifúngico, calma sarpullidos y eccemas. Ideal para piel seca y como protector capilar.

Aceite de brócoli:

Muy ligero, ideal para piel y cabello; no aporta peso ni sensación grasa. Alto contenido en ácidos grasos, ácido linoleico y alfa-linolénico, siendo ideal también para pieles maduras.

Aceite de coco fraccionado:

Aceite de coco, al cual someten a un tratamiento químico para eliminar la fracción de ácidos grasos de cadena larga, convirtiendo el aceite de coco en un aceite ligero, no graso, no comodogénico y de fácil absorción.
Ideal para el cabello, cremas ligeras y sérum capilar.

Aceite de cáñamo:

Ideal para pieles muy secas, maduras, con dermatitis o eccemas. Muy rico en ácidos lípidos poli-insaturados y vitamina E, ideal para regenerar la piel rápidamente.